miércoles, 11 de junio de 2014

La meditación


Los beneficios de la meditación sobre la salud del cerebro

La práctica de la meditación es útil en la reducción del estrés y en la mejora de las capacidades asociadas al conocimiento
La meditación es una práctica milenaria que, de manera tradicional, se ha asociado a una sensación de relajación física y tranquilidad. Durante mucho tiempo, sus efectos beneficiosos se consideraron relacionados con aspectos místicos. Sin embargo, la investigación científica empieza a mostrar de forma más profunda los beneficios cognitivos y psicológicos que la meditación provoca en el cerebro.

La meditación interesa a los neurocientíficos. Un nuevo estudio realizado por científicos de la universidad de Yale, en EE.UU., muestra cómo esta práctica es capaz de modificar el uso de determinadas áreas del cerebro. Mediante imágenes obtenidas por resonancia magnética, se detectó una disminución de la actividad cerebral en la llamada Red Neural por Defecto (DMN) de los cerebros de los expertos en meditación que participaron en el estudio.
Modelar el cerebro con meditación

La Red Neural por Defecto es un área cuya función principal es controlar las acciones del ser humano cuando el resto del cerebro está distraído, sin concentrarse en nada concreto. Se calcula que cerca del 50% del tiempo que se está despierto, en realidad, el cerebro está en este estado de "distracción" y es en estos momentos cuando la DMN está más activa. Sería el equivalente a un piloto automático. Alteraciones patológicas en la DMN están asociadas con el déficit de atención, la ansiedad y la hiperactividad.
El estudio se realizó gracias a la participación de expertos en meditación y meditadores principiantes. Esto permitió revelar que los partícipes más versados, además de disminuir la actividad de la DMN, conseguían activar otras áreas del cerebro, en comparación con los meditadores novatos. Estas regiones están asociadas con el automonitoreo y el control cognitivo y, en sus formas patológicas, con enfermedades como el autismo y la esquizofrenia.



La meditación trascendental fortalece los circuitos neurológicos que calman una parte del cerebro que actúa como gatillo del miedo y de la ira
Lo más curioso es que la activación de estas nuevas áreas se observó tanto en los periodos de meditación como en los descansos. Todo parece indicar que su práctica habitual permitiría desarrollar una nueva red neuronal donde hay una mayor conciencia de uno mismo y del presente y menos ensoñación. Uno de los claros efectos de la meditación es, sin duda, el de promover la capacidad de concentración, en especial, la técnica conocida como "mindfulness", que consiste en tomar una actitud de atención y conciencia plena, de presencia atenta y reflexiva.
La práctica de este tipo de meditación se ha mostrado útil en la reducción del estrés y en la mejora de capacidades cognitivas. Así lo demuestra un estudio efectuado por un equipo de psicólogos estadounidenses en el que participaron 60 estudiantes. Tras solo cuatro días de práctica, se evidenciaron mejoras significativas en sus capacidades de procesamiento visual del espacio, su memoria de trabajo y sus funciones ejecutivas.


Meditación y neurociencias

'El monje en el laboratorio'. Este fue el título de un artículo publicado en The New York Times, firmado por Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama. En él citaba los resultados de una peculiar colaboración entre budismo y neurociencias. Ya se habían realizado estudios científicos sobre la meditación, aunque no se habían constatado de forma definitiva sus efectos sobre el cerebro. En este estudio, se revelaron algunos mecanismos que explicarían los beneficios de esta técnica milenaria.

En 1992, el Dalai Lama invitó a su casa en Dharamsala (India) a Richard Davidson, psicólogo director del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.), movido por el interés que habían despertado sus investigaciones. Tras este primer encuentro, se desarrollaron una serie de investigaciones en las que participaron psicólogos, neurocientíficos y un grupo de monjes tibetanos. En el estudio participaron ocho monjes con una bagaje de hasta 50.000 horas de meditación practicadas durante un tiempo que oscilaba entre 15 y 40 años. El grupo control estaba constituido por 10 estudiantes sin experiencia en esta práctica, que se entrenaron durante una semana.

A todos ellos se les monitorizó para registrar la actividad cerebral mientras estaban en meditación. Los registros de los monjes fueron impresionantes: destacaban unas ondas gamma de gran amplitud, posiblemente debidas a la sincronización de la actividad de distintos grupos neuronales durante la meditación. Este tipo de actividad cerebral se relaciona con la capacidad de atención y el aprendizaje. La amplitud de las ondas gamma recogidas en algunos de los monjes son las mayores de la historia registradas en un contexto no patológico.

Una de las intenciones del estudio era investigar los efectos de la meditación sobre las emociones, en concreto, sobre su capacidad de potenciar las positivas. A través de esta técnica, los budistas promueven la compasión y la bondad. Se la denomina "meditación en la compasión". Gracias a los registros cerebrales se ha dilucidado la base de estas emociones: se constató que los monjes con experiencia en esta práctica muestran una gran actividad en una zona determinada del cerebro, en la corteza prefrontal izquierda, área asociada con la alegría y la felicidad.

MEDITACIÓN PARA LAS EMOCIONES PERJUDICIALES



Según Richard Davidson, las emociones positivas pueden deberse a que la meditación trascendental fortalece los circuitos neurológicos que calman una parte del cerebro que actúa como gatillo del miedo y de la ira. La investigación citada constató que los beneficios de estas prácticas no solo los obtienen los monjes que meditan durante largo tiempo sino que, tras un entrenamiento de varias semanas, también había cambios incipientes en individuos que ejercían profesiones estresantes.

El Dalai Lama finalizaba con la observación de que "en nuestras vidas, buena parte del padecimiento no viene dado por causas externas, sino por acontecimientos como las emociones perturbadoras. El mejor antídoto contra estas alteraciones es aumentar nuestra capacidad para manejar esas emociones".

La meditación es un estado mental tranquilo y alerta; el cuerpo está relajado y la mente concentrada. 
Los pensamientos quedan a un lado y nos sentimos en armonía con las sensaciones del momento. 
La relajación, en cambio, se da cuando la mente va de un lado a otro, entre el sueño, la fantasía y el pensamiento.
Podemos estar medio despiertos y no saber lo que estamos pensando. Es un estado agradable, pero fuera de control. 

Aprender a relajarse conscientemente y hacerlo con rapidez, en cualquier situación, es el primer paso para la meditación.
Estar más relajado cada día es enormemente valioso para nuestra salud.  La meditación nos lleva un paso más adelante y hay cientos de estudios médicos que respaldan la pretensión de que la meditación es buena para la salud. Los que aparecen a continuación son los descubrimientos más comunes. 



 1) La meditación relaja la tensión muscular. Esto alivia el dolor automáticamente, aumenta la movilidad y permite que el cuerpo se relaje. La respiración, los fluidos corporales y los impulsos nerviosos fluyen con libertad. 


2)La meditación disminuye la presión arterial alta. Cuando la tensión muscular se afloja, el cuerpo se vuelve más flexible y el corazón no tiene que bombear con tanta fuerza para enviar la sangre a través de venas y arterias.

3)La meditación estimula el sistema  inmunológico y la producción de glóbulos blancos. El sistema inmunológico se resiente cuando el cuerpo está en tensión. El proceso de curación funciona mejor cuando el cuerpo está relajado o durmiendo. La meditación acelera el tiempo de recuperación después de una enfermedad o una operación. 

4)La meditación abre los conductos respiratorios cerrados.  Resulta particularmente buena para  personas asmáticas y alérgicas (fiebre del heno).
 

5)La meditación aumenta la circulación de la sangre hacia el aparato digestivo, la piel y el cerebro. Cuando estamos en tensión, el sistema digestivo se nos cierra y el torrente sanguíneo se dirige a los grandes músculos responsables del reflejo «hacer frente o escapar».. 
El flujo de sangre hacia la piel y las extremidades se puede experimentar como una agradable sensación de cosquilleo cuando nos relajamos.

6)La meditación tiene efectos drásticos sobre la actividad hormonal. Se trata de un descubrimiento complejo que todavía requiere una interpretación más ajustada. Obviamente, las hormonas relacionadas con la tensión disminuyen durante la meditación. 

7) La meditación equilibra la actividad de los hemisferios izquierdo y derecho. Cada uno de los hemisferios del cerebro gobierna la coordinación motora del lado opuesto del cuerpo. Si un hemisferio es activo en exceso, el cuerpo puede tender a estar ligeramente inclinado, torcido o desequilibrado, lo que naturalmente crea tensión física. 
Las personas ansiosas tienden a tener o sentir nudos por todo el cuerpo. 


8)La persona que practica la meditación es capaz de pensar con claridad al tiempo que mantiene sus respuestas emocionales.
Muchas personas expresan el temor de que la meditación sea tan sólo un escape a la realidad. Está claro que cuando nos relajamos el mundo parece diferente, pero los cambios en el status quo pueden ser desconcertantes, aunque sean positivos. Si usted se mantiene calmo en una crisis, tal vez se pregunte «¿Me estoy volviendo frío e insensible?». 
Si «estar en contacto con la realidad» es preocuparse por cosas que todavía no han sucedido, inquietarse por cosas que no se pueden cambiar o reaccionar con pánico ante sucesos diarios, entonces la respuesta es «sí», la meditación es un escape a todo eso. 

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