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viernes, 13 de junio de 2014

Como meditar..




El objetivo principal de la meditación es concentrarte y poco a poco relajar tu mente hasta liberar tu conciencia. Según vayas progresando, notarás que puedes meditar en cualquier sitio y en cualquier momento, logrando la paz interior a pesar de lo que esté pasando a tu alrededor. Este artículo te presentará los conceptos básicos de la meditación, permitiéndote comenzar tu viaje hacia la luz.


Parte 1 de 3: Prepárate para meditar

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    Elige un ambiente tranquilo. La meditación debe practicarse en un lugar tranquilo y silencioso. Esto te permitirá enfocarte exclusivamente en esta tarea y evitará que los estímulos externos invadan tu mente. Busca un lugar donde no vayas a ser interrumpido durante tu meditación; ya sea durante 5 minutos o media hora. No es necesario que el lugar sea tan grande, el vestidor de tu habitación o incluso tu oficina pueden servir este fin, siempre y cuando sea un lugar privado.
    • Para quienes recién empiezan en el mundo de la meditación, es muy importante evitar cualquier distracción externa. Apaga la televisión, el teléfono, o cualquier aparate que haga ruido. Si pones música, elige canciones tranquilas, repetitivas y de armonías suaves, de modo que no te desconcentre. Otra opción es encender una pequeña fuente de agua, pues el sonido de el agua corriendo puede ser muy relajante.
    • El espacio de meditación no tiene que ser completamente silencioso, por lo que no es necesario recurrir a unos tapones para los oídos. El sonido de la podadora de césped o de un perro ladrando no debería evitar una adecuada meditación. De hecho, estar consciente de estos sonidos sin dejar que dominen tus pensamientos es un aspecto importante para lograr una meditación exitosa.
  2. Muchas personas prefieren meditar al aire libre. Siempre y cuando no te sientes cerca a una carretera muy transitada o a algún sitio ruidoso, podrás sentir paz a la sombra de un árbol, o sobre el césped en tu rincón favorito del jardín.
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    Utiliza ropa cómoda. Uno de los principales objetivos de la meditación es tranquilizar la mente y bloquear los factores externos; y esto podría ser difícil si no estás cómodo debido a que llevas puesta ropa ajustada o incómoda. Utiliza ropa suelta y quítate los zapatos cuando medites.
    • Utiliza un jersey o chaqueta si piensas meditar en un lugar frío. Si no lo haces, el frío que puedas sentir consumirá tus pensamientos y es probable que prefieras detener tu práctica rápidamente.
    • Si estás en tu oficina, o en un lugar donde no te puedes cambiar de ropa fácilmente, haz un esfuerzo por estar lo más cómodo posible. Quítate los zapatos y la chaqueta, abre el primer botón de tu camisa y quítate la correa.
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    Decide durante cuánto tiempo deseas meditar. Antes que comiences, debes decidir durante cuánto tiempo meditarás. Aunque las personas que ya practican la meditación hace algún tiempo recomiendan tener sesiones de meditación de 20 minutos, dos veces al día; las personas que recién comienzan pueden meditar lapsos cortos como 5 minutos, una vez al día.
    • Además debes intentar meditar cada día a la misma hora; ya sea 15 minutos en la mañana al comenzar el día, o 5 minutos a la hora de almuerzo. No importa la hora que elijas, pero intenta que la meditación sea una parte impostergable en tu rutina diaria.
    • Una vez que hayas decidido cuál será tu horario de meditación, cúmplelo. No te rindas simplemente porque sientes que no está funcionando; tomará un tiempo y práctica para que logres meditar de forma exitosa. Ahora, lo más importante es seguir intentando.
    • Aunque quieras tomar el tiempo de tu meditación, no es bueno estar viendo constantemente el reloj. Puedes programar una alarma suave que te avise cuando tu práctica tenga que acabar, o programa tu práctica para que finalice con cierto evento, por ejemplo, cuando tu compañero se levanta de la cama, o cuando el sol empieza a iluminar cierta parte de la pared.
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    Realiza estiramientos. La meditación implica sentarse en cierto lugar durante un periodo de tiempo, así que es importante minimizar la tensión o presión antes de comenzar. Hacer estiramientos ligeros durante algunos minutos ayudará mucho a que te relajes y preparará tanto tu mente como tu cuerpo para la meditación. Además evitará que te concentres en algún punto de dolor en lugar de despejar tu mente.
    • Recuerda estirar el cuello y los hombros, especialmente si has estado sentado frente a una computadora, y no olvides estirar también la espalda baja. Estira las piernas, especialmente la zona interna de los muslos, esto será muy útil cuando medites en la postura de loto.
    • Podrás encontrar más información sobre estiramientos aquí
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    Siéntate en una posición cómoda. Como se mencionó antes, es muy importante que estés cómodo mientras meditas, por lo que es esencial que encuentres la mejor posición. Generalmente, se practica la meditación sentándose sobre un cojín en el suelo,en posición de loto, o medio loto. A menos que tus piernas, caderas, y espalada baja sean muy flexibles, la postura de loto tiende a doblar la espalda baja y evita que haya un balance en el torso por la parte de la columna. Elije una postura que te permita tener el balance necesario para que permanezcas derecho.
    • Sin embargo, puedes sentarte sin cruzar las piernas, sobre un cojín, una silla, o una banca de meditación. Tu pelvis deberá estar lo suficientemente inclinada hacia adelante para que tu columna esté centrada sobre las dos zonas óseas de tus glúteos, este punto sostendrá tu peso. Para inclinar la pelvis en la posición adecuada, siéntate en el borde delantero de un cojín grueso, o coloca algo de aproximadamente 8 cm de grosor debajo de las patas posteriores de una silla. Las bancas de meditación generalmente son hechas con un asiento inclinado. Si tu banca no es inclinada, coloca algo debajo para inclinarla hacia adelante aproximadamente 1 cm.
    • Los más importante es que estés cómodo, relajado, y que tu torso esté balanceado de modo que tu columna soporte todo tu peso desde la cintura.
    • Inclina la pelvis hacia adelante. Luego, comenzando desde la parte baja, coloca las vértebras de tu columna de forma que descansen una sobre otra y soporten todo el peso de tu torso, cuello y cabeza. Se necesita práctica para encontrar la posición que te permita relajar el torso casi completamente, y solo un leve esfuerzo para mantener tu equilibrio. Cuando sientas tensión, relaja esa zona. Si no puedes relajarla sin dejar la postura, verifica la alineación de tu postura e intenta retomar el balance de tu torso de modo que el área afectada se relaje.
    • La posición tradicional de las manos consiste en colocar las manos sobre tu regazo, con las palmas hacia arriba, con la mano derecha encima de la izquierda. Sin embargo, también puedes dejar reposar las manos sobre las rodillas o dejarlas sueltas a ambos lados. Elige la posición que prefieras.
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    Cierra los ojos. La meditación puede realizarse con los ojos abiertos o cerrados, aunque como principiante lo mejor sería que intentes meditar con los ojos cerrados. Esto bloqueará cualquier estímulo visual externo y evitará que te distraigas, ya que estarás enfocado en la tranquilidad de tu mente.
    • Una vez que te acostumbres a la meditación, podrás probar meditar con los ojos abiertos. Esto puede ser muy útil si sientes que te estás quedando dormido o que te estás concentrando demasiado con los ojos cerrados, o si vienen imágenes desagradables a tu mente (lo que le sucede a muy pocas personas).[1]
    • Cuando mantengas los ojos abiertos, deberás hacerlo "suavemente"; es decir, sin enfocarte en nada en particular. Sin embargo, no querrás entrar en trance, o quedarte con la mirada pegada a algo; el objetivo es sentirse relajado pero alerta.[2]

Parte 2 de 3: Medita

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    Sigue tu respiración. Lo más básico y universal de todas las técnicas de meditación es la respiración. La meditación con respiración es un gran punto con el que empezar tu práctica. Elige un punto sobre tu ombligo y enfócate en ese punto con la mente. Siente cómo crece y se encoge tu abdomen al inhalar y exhalar. No hagas un esfuerzo consciente para cambiar tu patrón de respiración, simplemente respira normalmente.
    • Intenta enfocarte únicamente en tu respiración. No pienses en tu respiración ni la evalúes de alguna manera (como por ejemplo pensar que una respiración fue más corta que la anterior); simplemente intenta saberlo y estar consciente de ella.[1]
    • Algunas imágenes mentales que pueden ayudarte son: imaginar una moneda colocada en el punto sobre tu ombligo, subiendo y bajando con tu respiración; o una boya flotando en el océano, subiendo y bajando al ritmo de tu respiración; o una flor de loto posada sobre tu vientre, abriendo sus pétalos cada vez que tomas aire.
    • No te preocupes si tu mente comienza a divagar, eres todavía principiante y, como en todo, llegar a ser bueno para meditar requiere de práctica. Solo haz un esfuerzo para volver a concentrarte en tu respiración e intenta no pensar en nada más. Elimina todo pensamiento y despeja tu mente.
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    Repite un mantra. La meditación con repetición de un mantra es otra forma común de meditación, que consiste en repetir un mantra (un sonido, palabra o frase) una y otra vez, hasta que cree un silencio en tu mente y te permita entrar a un estado de meditación profunda. El mantra puede ser cualquiera que tú elijas, siempre y cuando sea fácil de recordar.
    • Algunos mantras buenos para comenzar incluyen palabras como uno, paz, calma, tranquilidad, y silencio. Puedes utilizar la palabra "Om", que significa "Yo soy" en sanscrito, o la frase "Sat, Chit, Ananda", que significa "Existencia, Conciencia, Gozo".
    • En sanscrito, la palabra mantra significa "instrumento de la mente". El mantra es un intrumento que crea vibraciones en la mente, permitiéndote desconectarte de tus pensamientos y entrar en un estado profundo de conciencia.[3]
    • Al meditar repite una y otra vez el mantra en silencio, dejando que la palabra o frase susurre en tu mente. No te preocupes si tu mente divaga, simplemente retoma la concentración y vuelve a repetir la palabra.[4]
    • A medida que entres a un grado de conciencia más profundo, repetir el mantra podría dejar de ser necesario.
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    Concéntrate en un objeto visual simple. De modo similar al mantra, puedes utilizar un objeto visual simple para llenar tu mente y poder alcanzar un nivel de conciencia más profundo. Esta es una forma de meditación con los ojos abiertos que mucha gente considera más sencilla cuando encuentran algo en lo que enfocar la mirada.
    • El objeto visual puede ser el que desees, incluso a muchas personas les agrada mirar la llama de una vela. Otros posibles objetos son los cristales, las flores, y las imágenes o estatuas de divinidades, como Buddha.
    • Coloca el objeto a la altura de los ojos, de modo que no tengas que esforzar el cuello y la cabeza para verlo. Mira solo el objeto hasta que tu visión periférica comience a atenuarse y el objeto absorba tu visión.
    • Una vez que estés totalmente concentrado en el objeto, sin otro estímulo que llegue a tu cerebro, deberás sentir una sensación de profunda serenidad.[5]
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    Practica la visualización. Esta es otra conocida técnica de meditación, que consiste en crear un lugar tranquilo en tu mente y explorarlo, hasta llegar a un estado de completa calma. Puede ser cualquier lugar que te agrade; sin embargo, no tiene que ser totalmente real, puede ser único y personalizado.
    • El lugar que visualices puede ser cálido, una playa de arena fina, una pradera llena de flores, un bosque tranquilo, o incluso una habitación cómoda con una chimenea. Deja que el lugar que elijas sea tu santuario.
    • Una vez que hayas entrado a tu santuario, explóralo. No es necesario que "crees" tu entorno, ya está ahí. Permite que se presente en tu mente.
    • Da a tu visualización sonidos y aromas de tu entorno; siente la refrescante brisa en tu rostro, o el calor de las llamas calentando tu cuerpo. Disfruta del espacio todo el tiempo que desees, permitiendo que se expanda naturalmente y que se torne más real. Cuando estés listo para concluir, respira profundamente unas cuantas veces y abre los ojos.
    • Recuerda que puedes volver al mismo lugar la siguiente vez que medites con visualizaciones, o simplemente puedes crear un nuevo lugar. Cualquier espacio que crees será único para ti y será un reflejo de tu personalidad.[6]
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    Explora tu cuerpo. Este procedimiento implica enfocarse en cada parte del cuerpo individualmente y relajarla de forma consciente. Esta es una técnica de meditación sencilla que te permite relajar la mente mientras relajas el cuerpo.
    • Cierra los ojos y elije un punto inicial en tu cuerpo, generalmente son los dedos de los pies. Concéntrate en la sensación que percibas en los dedos de los pies, y haz un esfuerzo consciente por relajar cualquier músculo que esté contraído, y libera cualquier tensión o presión. Una vez que tus dedos estén completamente relajados, ve a los pies y repite el proceso de relajación.
    • Continúa con el procedimiento por todo el cuerpo, yendo hacia arriba, desde los pies, pasando por las pantorrillas, las rodillas, los muslos, los glúteos, las caderas, el abdomen, el pecho, la espalda, los hombros, los brazos, las manos, los dedos, el cuello, el rostro, las orejas y la parte superior de la cabeza. Tómate todo el tiempo que desees.
    • Una vez que hayas completado la relajación de cada parte de tu cuerpo, concéntrate en tu cuerpo como un todo y disfruta de la sensación de calma y relajación que has logrado. Enfócate en tu respiración durante algunos minutos antes de concluir tu meditación.[7]
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    Prueba la meditación del chakra del corazón. El chakra del corazón es uno de los siete chakras, o centros de energía ubicados en el cuerpo. El chakra del corazón se localiza en el centro del pecho y está relacionado con el amor, la compasión, la paz y la aceptación. La meditación del chakra del corazón consiste en ponerse en contacto tus sentimientos y enviarlos al mundo.
    • Para comenzar, cierra los ojos y frota las palmas de las manos una contra otra para conseguir calidez y energía. Luego, coloca tu mano derecha en el centro de tu pecho, sobre tu chakra del corazón, y coloca la mano izquierda encima.
    • Respira profundamente y a medida que exhales, di la palabra "yum", que es la vibración relacionada con el chakra del corazón. Mientras haces esto, imagina que tu pecho irradia una energía verde brillante en la palma de tus manos.
    • La energía verde es el amor, la vida, y todas las emociones positivas que sientas en ese momento. Cuando estés listo, aleja las manos de tu pecho y deja que la energía se libere de las palmas de tus manos, enviando tu amor a tus seres amados y al mundo.[8]
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    Prueba la meditación al caminar. Este tipo de meditación es una forma de meditación alternada que consiste en observar el movimiento de los pies e ir tomando consciencia de la conexión entre tu cuerpo y la tierra. Si planeas llevar a cabo sesiones largas de meditación sentado, es una buena idea hacer una pausa con una medicación caminando.
    • Elige un lugar tranquilo para practicar tu meditación al caminar, donde haya la menor cantidad de distracciones posible. El espacio no tiene que ser muy amplio, pero deberás poder caminar por lo menos siete pasos en línea recta antes de tener que voltear. Si es posible, quítate los zapatos.
    • Mantén la cabeza erguida y la mirada hacia el frente, y las manos juntas frente a ti; da un paso lento con el pie derecho. Olvídate de toda sensación en el pie e intenta concentrarte en el movimiento. Después de dar el primer paso, detente por un momento antes de dar el siguiente paso. Solo un pie deberá estar en movimiento cada vez.
    • Cuando llegues al final del camino, detente completamente, con los pies juntos. Luego, gira sobre el pie derecho y da la vuelta. Continúa caminando en dirección contraria, con los mismos movimientos pausados de antes.
    • Mientras practiques la meditación caminando, intenta concentrarte únicamente en el movimiento de tus pies, del mismo modo que te concentraste en el movimiento de tu respiración durante la meditación con respiraciones. Intenta despejar tu mente y concentrarte en la conexión entre tus pies y la tierra.[1]

Parte 3 de 3: La meditación en tu vida diaria

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    Practica la concentración en tu vida diaria. La meditación no tiene que limitarse a las sesiones en las que la practicas, también puedes practicar la concentración que ésta implica en tu vida diaria.
    • Por ejemplo, en momentos de tensión, intenta tomarte unos cuantos segundos para enfocarte únicamente en tu respiración y despejar tu mente de cualquier pensamiento o emoción negativa.
    • También puedes practicar esta concentración mientras comes, siendo consciente de la comida y de las sensaciones que experimentas mientras comes.
    • Sin importar lo que hagas en tu vida diaria, ya sea sentado frente a una computadora, o barriendo el piso, intenta concentrarte en los movimientos de tu cuerpo y cómo te sientes en ese momento. Esto significa vivir conscientemente.[9]
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    Lleva un estilo de vida saludable. Un estilo de vida saludable puede contribuir a que realices sesiones de meditación más efectivas y con mayores beneficios; así que intenta comer sano, hacer ejercicio, y dormir mejor. Además debes evitar ver mucha televisión, beber, o fumar antes de meditar, ya que estas actividades pueden nublar tu mente y no permitirán que logres el nivel de concentración necesario para una buena meditación.[10]
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    Lee libros espirituales. Aunque no es para todos, algunas personas consideran que leer libros espirituales y escrituras sagradas puede ayudarlos a entender con mayor profundidad la meditación y a esforzarse por encontrar la paz interior y el entendimiento espiritual.
    • Algunos libros con los que puedes comenzar son La mente despierta: Cultivar la sabiduría en la vida cotidiana del Dali Lama, La naturaleza de la realidad personal de Jane Roberts, y One-Minute of Mindfulness (Un minuto de conciencia) de Donald Altman.
    • Si deseas, puedes tomar algunos mensajes de sabiduría que te impacten de algún texto espiritual o sagrado y reflexionar sobre este durante tu siguiente meditación.
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    Asiste a clases de meditación. Si no estás seguro de cómo comenzar cuando meditas en casa, asistir a clases de meditación guiada con un profesor experimentado puede ser una buena idea.
    • Existen clases de la mayoría de tipos de meditación, pero también puedes ir a un retiro espiritual donde tendrás la oportunidad de probar diferentes tipos de meditación y ver cuál es el mejor para ti.
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    Intenta meditar a la misma hora todos los días. Es importante que hagas un esfuerzo por realizar tu práctica de meditación a la misma hora cada día. De este modo, la meditación se convertirá rápidamente en parte de tu rutina y sentirás sus beneficios con mayor profundidad.
    • Las primeras horas de la mañana son las mejores para meditar, antes que tu mente se sumerja en la tensión y preocupaciones del día.
    • No es buena idea meditar justo después de comer, ya que podrías sentirte incómodo, lo que interferirá en tu concentración.
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    Piensa que la meditación es un viaje. El propósito de la meditación es calmar la mente, lograr la paz interna y, con el tiempo, alcanzar una dimensión espiritual mayor, con frecuencia simplemente entendida como el ser.
    • Sin embargo, es importante tomar en cuenta que puede tomar años de práctica lograr el nivel de conciencia que experimentan los yoguis y los monjes. Esto no es tan importante.
    • La meditación es un viaje, similar a escalar una montaña, donde cada paso que des en el sendero a la iluminación te llevará más cerca a la cima.
    • Cuando comiences, no deberás sentirte muy preocupado por la calidad de meditación. Siempre y cuando te sientas más calmado, más feliz y con más paz al final de la práctica, sabrás que tu meditación fu exitosa.[11]

Consejos

  • No permitas que tu voz interna se escabulla y entre en tu mente. Obsérvala, no la asocies con tu meditación.
  • Es fácil perder la noción del tiempo cuando meditas. Estar preocupado por el tiempo puede ser un elemento distractor durante la meditación. Algunas personas consideran mejor colocar una alarma para que te avise cuando termine tu tiempo de meditación. Elige una alarma suave. Si es muy ruidosa, el aviso que anticipa el final podría distraerte.
  • Cuando no estés meditando, haz un esfuerzo por ser gentil tanto respecto a tu humor como a tus pensamientos. Notarás que te sentirás más calmado, feliz y con la mente más ágil durante los días que meditaste, y notarás que estas cualidades decrecen cuando no medites.
  • No esperes resultados inmediatos. El propósito de la meditación no es convertirte en un maestro Zen de la noche a la mañana. La meditación funciona mejor cuando es realizada por sus propios beneficios, sin buscar solamente los resultados.
  • El practicar la meditación durante largos periodos de tiempo ha demostrado tener muchos resultados favorables y su práctica continua vale la pena. Algunos de los beneficios son: incrementa la conciencia y concentración, reduce la tensión, proporciona un humor más calmado y relajado, mejora la memoria, e incrementa la materia gris (neuronas) en varias partes del cerebro.
  • Opta por lo que funcione mejor para ti. Lo que funciona para algunos puede incluir algunas técnicas que no funcionen para ti. No dejes que eso te desanime. Recuerda, ¡relájate!
  • Si deseas meditar, y te sientes exhausta, cansado, adolorido, o simplemente tenso, al punto que intentas meditar pero no puedes; intenta hacer algo relajante. Da un paseo, o sal a correr, luego date un baño. Esto ayudará a que liberes las tensiones. Luego, vuelve a intentar meditar.
  • Con una buena postura, será más fácil respirar ya que tus pulmones tendrán más espacio. De hecho, notarás cómo la mayoría de los músculos del torso te ayudan a respirar mejor, desde el músculo en la base de tu pelvis, hasta los músculos del cuello, centrados en el músculo principal para la respiración, el diafragma. Los músculos trabajaran un poco para ayudar al diafragma. Si lo notas, es una buena señal de que estás en la postura adecuada. La postura adecuada es fácil y cómoda. Casi podrás sentir que estás flotando.
  • Lo que hagas con la mente en silencio depende de ti. Algunas personas consideran que es un buen momento para plantear una intención o un deseo a tu subconsciente. Otros prefieren "descansar" en ese silencio especial que ofrece la meditación. Las personas religiosas utilizan la meditación con frecuencia para conectarse con su Dios(es) y recibir visiones.
  • Si te parece difícil meditar durante el periodo de tiempo que elegiste, prueba meditar por un tiempo durante lapsos menores. Casi cualquier persona puede meditar durante un minuto o dos sin que vengan pensamientos que lo interrumpan. Entonces, a medida que las aguas de tu mente se calmen, poco a poco prolongarás tus sesiones de meditación, hasta que logres el periodo de tiempo deseado.
  • Algunos beneficios de la meditación no son tan perceptibles para la mayoría de personas, como por ejemplo poder dormir, luchar contra las adicciones o combatir las perturbaciones mentales (que es más perceptible en personas que han pasado más de mil horas meditando, como los monjes budistas) con mayor facilidad.
  • Los beneficios de la meditación pueden experimentarse mucho antes de que la persona que realiza esta práctica logre mantenerse concentrado o con la mente en blanco, simplemente porque es un resultado de la práctica.

miércoles, 11 de junio de 2014

La meditación


Los beneficios de la meditación sobre la salud del cerebro

La práctica de la meditación es útil en la reducción del estrés y en la mejora de las capacidades asociadas al conocimiento
La meditación es una práctica milenaria que, de manera tradicional, se ha asociado a una sensación de relajación física y tranquilidad. Durante mucho tiempo, sus efectos beneficiosos se consideraron relacionados con aspectos místicos. Sin embargo, la investigación científica empieza a mostrar de forma más profunda los beneficios cognitivos y psicológicos que la meditación provoca en el cerebro.

La meditación interesa a los neurocientíficos. Un nuevo estudio realizado por científicos de la universidad de Yale, en EE.UU., muestra cómo esta práctica es capaz de modificar el uso de determinadas áreas del cerebro. Mediante imágenes obtenidas por resonancia magnética, se detectó una disminución de la actividad cerebral en la llamada Red Neural por Defecto (DMN) de los cerebros de los expertos en meditación que participaron en el estudio.
Modelar el cerebro con meditación

La Red Neural por Defecto es un área cuya función principal es controlar las acciones del ser humano cuando el resto del cerebro está distraído, sin concentrarse en nada concreto. Se calcula que cerca del 50% del tiempo que se está despierto, en realidad, el cerebro está en este estado de "distracción" y es en estos momentos cuando la DMN está más activa. Sería el equivalente a un piloto automático. Alteraciones patológicas en la DMN están asociadas con el déficit de atención, la ansiedad y la hiperactividad.
El estudio se realizó gracias a la participación de expertos en meditación y meditadores principiantes. Esto permitió revelar que los partícipes más versados, además de disminuir la actividad de la DMN, conseguían activar otras áreas del cerebro, en comparación con los meditadores novatos. Estas regiones están asociadas con el automonitoreo y el control cognitivo y, en sus formas patológicas, con enfermedades como el autismo y la esquizofrenia.



La meditación trascendental fortalece los circuitos neurológicos que calman una parte del cerebro que actúa como gatillo del miedo y de la ira
Lo más curioso es que la activación de estas nuevas áreas se observó tanto en los periodos de meditación como en los descansos. Todo parece indicar que su práctica habitual permitiría desarrollar una nueva red neuronal donde hay una mayor conciencia de uno mismo y del presente y menos ensoñación. Uno de los claros efectos de la meditación es, sin duda, el de promover la capacidad de concentración, en especial, la técnica conocida como "mindfulness", que consiste en tomar una actitud de atención y conciencia plena, de presencia atenta y reflexiva.
La práctica de este tipo de meditación se ha mostrado útil en la reducción del estrés y en la mejora de capacidades cognitivas. Así lo demuestra un estudio efectuado por un equipo de psicólogos estadounidenses en el que participaron 60 estudiantes. Tras solo cuatro días de práctica, se evidenciaron mejoras significativas en sus capacidades de procesamiento visual del espacio, su memoria de trabajo y sus funciones ejecutivas.


Meditación y neurociencias

'El monje en el laboratorio'. Este fue el título de un artículo publicado en The New York Times, firmado por Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama. En él citaba los resultados de una peculiar colaboración entre budismo y neurociencias. Ya se habían realizado estudios científicos sobre la meditación, aunque no se habían constatado de forma definitiva sus efectos sobre el cerebro. En este estudio, se revelaron algunos mecanismos que explicarían los beneficios de esta técnica milenaria.

En 1992, el Dalai Lama invitó a su casa en Dharamsala (India) a Richard Davidson, psicólogo director del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.), movido por el interés que habían despertado sus investigaciones. Tras este primer encuentro, se desarrollaron una serie de investigaciones en las que participaron psicólogos, neurocientíficos y un grupo de monjes tibetanos. En el estudio participaron ocho monjes con una bagaje de hasta 50.000 horas de meditación practicadas durante un tiempo que oscilaba entre 15 y 40 años. El grupo control estaba constituido por 10 estudiantes sin experiencia en esta práctica, que se entrenaron durante una semana.

A todos ellos se les monitorizó para registrar la actividad cerebral mientras estaban en meditación. Los registros de los monjes fueron impresionantes: destacaban unas ondas gamma de gran amplitud, posiblemente debidas a la sincronización de la actividad de distintos grupos neuronales durante la meditación. Este tipo de actividad cerebral se relaciona con la capacidad de atención y el aprendizaje. La amplitud de las ondas gamma recogidas en algunos de los monjes son las mayores de la historia registradas en un contexto no patológico.

Una de las intenciones del estudio era investigar los efectos de la meditación sobre las emociones, en concreto, sobre su capacidad de potenciar las positivas. A través de esta técnica, los budistas promueven la compasión y la bondad. Se la denomina "meditación en la compasión". Gracias a los registros cerebrales se ha dilucidado la base de estas emociones: se constató que los monjes con experiencia en esta práctica muestran una gran actividad en una zona determinada del cerebro, en la corteza prefrontal izquierda, área asociada con la alegría y la felicidad.

MEDITACIÓN PARA LAS EMOCIONES PERJUDICIALES



Según Richard Davidson, las emociones positivas pueden deberse a que la meditación trascendental fortalece los circuitos neurológicos que calman una parte del cerebro que actúa como gatillo del miedo y de la ira. La investigación citada constató que los beneficios de estas prácticas no solo los obtienen los monjes que meditan durante largo tiempo sino que, tras un entrenamiento de varias semanas, también había cambios incipientes en individuos que ejercían profesiones estresantes.

El Dalai Lama finalizaba con la observación de que "en nuestras vidas, buena parte del padecimiento no viene dado por causas externas, sino por acontecimientos como las emociones perturbadoras. El mejor antídoto contra estas alteraciones es aumentar nuestra capacidad para manejar esas emociones".

La meditación es un estado mental tranquilo y alerta; el cuerpo está relajado y la mente concentrada. 
Los pensamientos quedan a un lado y nos sentimos en armonía con las sensaciones del momento. 
La relajación, en cambio, se da cuando la mente va de un lado a otro, entre el sueño, la fantasía y el pensamiento.
Podemos estar medio despiertos y no saber lo que estamos pensando. Es un estado agradable, pero fuera de control. 

Aprender a relajarse conscientemente y hacerlo con rapidez, en cualquier situación, es el primer paso para la meditación.
Estar más relajado cada día es enormemente valioso para nuestra salud.  La meditación nos lleva un paso más adelante y hay cientos de estudios médicos que respaldan la pretensión de que la meditación es buena para la salud. Los que aparecen a continuación son los descubrimientos más comunes. 



 1) La meditación relaja la tensión muscular. Esto alivia el dolor automáticamente, aumenta la movilidad y permite que el cuerpo se relaje. La respiración, los fluidos corporales y los impulsos nerviosos fluyen con libertad. 


2)La meditación disminuye la presión arterial alta. Cuando la tensión muscular se afloja, el cuerpo se vuelve más flexible y el corazón no tiene que bombear con tanta fuerza para enviar la sangre a través de venas y arterias.

3)La meditación estimula el sistema  inmunológico y la producción de glóbulos blancos. El sistema inmunológico se resiente cuando el cuerpo está en tensión. El proceso de curación funciona mejor cuando el cuerpo está relajado o durmiendo. La meditación acelera el tiempo de recuperación después de una enfermedad o una operación. 

4)La meditación abre los conductos respiratorios cerrados.  Resulta particularmente buena para  personas asmáticas y alérgicas (fiebre del heno).
 

5)La meditación aumenta la circulación de la sangre hacia el aparato digestivo, la piel y el cerebro. Cuando estamos en tensión, el sistema digestivo se nos cierra y el torrente sanguíneo se dirige a los grandes músculos responsables del reflejo «hacer frente o escapar».. 
El flujo de sangre hacia la piel y las extremidades se puede experimentar como una agradable sensación de cosquilleo cuando nos relajamos.

6)La meditación tiene efectos drásticos sobre la actividad hormonal. Se trata de un descubrimiento complejo que todavía requiere una interpretación más ajustada. Obviamente, las hormonas relacionadas con la tensión disminuyen durante la meditación. 

7) La meditación equilibra la actividad de los hemisferios izquierdo y derecho. Cada uno de los hemisferios del cerebro gobierna la coordinación motora del lado opuesto del cuerpo. Si un hemisferio es activo en exceso, el cuerpo puede tender a estar ligeramente inclinado, torcido o desequilibrado, lo que naturalmente crea tensión física. 
Las personas ansiosas tienden a tener o sentir nudos por todo el cuerpo. 


8)La persona que practica la meditación es capaz de pensar con claridad al tiempo que mantiene sus respuestas emocionales.
Muchas personas expresan el temor de que la meditación sea tan sólo un escape a la realidad. Está claro que cuando nos relajamos el mundo parece diferente, pero los cambios en el status quo pueden ser desconcertantes, aunque sean positivos. Si usted se mantiene calmo en una crisis, tal vez se pregunte «¿Me estoy volviendo frío e insensible?». 
Si «estar en contacto con la realidad» es preocuparse por cosas que todavía no han sucedido, inquietarse por cosas que no se pueden cambiar o reaccionar con pánico ante sucesos diarios, entonces la respuesta es «sí», la meditación es un escape a todo eso.